Kéfir



Para quien no lo conozca, el kéfir es un producto lácteo de color blanquecino que podemos encontrar en las neveras de los supermercados. Tiene cierto parecido con el yogur aunque es bastante más ácido. Además, este producto es un probiótico natural, lo que quiere decir que es un producto que contribuye a mantener en buen estado nuestra flora intestinal, es decir, ayuda a que en nuestro intestino hayan bacterias buenas, de ahí que sea tan saludable y que aporte tantos beneficios el consumirlo. En definitiva, se trata de un alimento que simplemente facilita los procesos digestivos y el tránsito intestinal.

Una de las múltiples características que comparte con el yogur es que también se obtiene a partir de la fermentación de bacterias. La obtención de kéfir es muy sencilla. Se trata de un proceso que se puede hacer en casa sin ningún tipo de problema ni complicación. Quizá lo más complicado sea encontrar los gránulos de kéfir, aunque hoy día tengo entendido que incluso se pueden comprar por internet.



En cualquier caso, como me han preguntado bastante sobre el proceso, he hecho un pequeño vídeo en el que se ve cómo hacerlo y que voy a proceder a explicar igualmente:

  1. Cuando nos lo entregan por primera vez, siempre será con líquido, es decir con la leche de kéfir, que es lo que se consume.

  2. Para obtener el kéfir comestible necesitamos: un colador y una espátula que no sean metálicas, un bol, un tarro de cristal con tapa, un bote de leche entera o semidesnatada con lactosa y un vaso de agua potable.

  3. Colocamos el colador sobre el bol y vertemos en él el contenido del bote que tengamos con los gránulos dentro.

  4. Removemos en el colador con la espátula para que caiga todo el líquido.

  5. El líquido lo ponemos en un tarro y reservamos para su posterior consumo. Lo conservamos siempre en la nevera.

  6. Los gránulos los lavamos. Para ello vamos vertiendo poco a poco el vaso de agua en el colador y vamos removiendo con la espátula para que se lave bien.

  7. Una vez limpios, depositamos en el bote que lo teníamos inicialmente (y que previamente habremos lavado), los gránulos.

  8. Finalmente, cubrimos los gránulos con leche y cerramos. Una vez hecho esto, lo guardamos en un lugar oscuro a temperatura ambiente.



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